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1.- El Estado de Alarma y la limitación de derechos.

Muchas son las consultas que llegan en los últimos días sobre la vigencia de los regímenes de visitas durante el Estado de Alarma decretado por RD 463/2020 de 14 de marzo que, como sabemos, supone la restricción o limitación de algunos de nuestros derechos básicos como la libertad de movimiento.

2.- Dudas en cuanto al cumplimiento del régimen de visitas: sentido común.

Las dudas no solo asaltan a quienes ostentan un régimen de visitas, que se muestran preocupados de ver suspendidas sus visitas a los menores y perjudicada su posición de progenitor o progenitora. También albergan este tipo de dudas quienes ostentan la custodia de sus hijos, que se muestran preocupados de poner a los menores en una situación de riesgo como consecuencia de tener que salir de casa, desplazarse, entrar en contacto con zonas o personas de riesgo, etc.

Las preocupaciones de unos y otros son, en todo caso, razonables.

En los últimos días, todos los abogados de familia apelamos a lo mismo: hay que tratar de llegar a acuerdos entre los progenitores en los que impere el sentido común, la prudencia y la seguridad.

En estos tiempos que corren, es responsabilidad de todos tratar de no judicializar este tipo de asuntos, toda vez que la actividad jurisdiccional de los juzgados se encuentra muy limitada y perjudicada por la escasez de medidas de seguridad para poder llevar a cabo las pocas actuaciones que se practican. Por ello, como decimos, debemos hacer un esfuerzo para poder llegar a acuerdos en este tipo de asuntos. Por el bien social y por el bien de los menores.

Como es lógico, nada dispone el Real Decreto del Estado de Alarma sobre la suspensión de los regímenes de visitas. Tampoco podríamos pretender esto, toda vez que la casuística es enorme y no se puede establecer una norma general que pueda perjudicar a quienes pueden desarrollar perfectamente su régimen de visitas en virtud de las circunstancias concurrentes.

Dicho lo anterior, apelamos al sentido común, de forma que, con carácter general, deben seguir cumpliéndose las sentencias y autos que regulan regímenes de visitas en todos aquellos casos en los que la seguridad del menor esté garantizada: por ejemplo, en aquellos casos en los que los desplazamientos sean dentro de la misma localidad, que dicha localidad no sea declarada zona de riesgo, que en el domicilio donde se va a desplazar el menor no haya personas de riesgo, que el menor no tenga ninguna dolencia o afección que le haga correr un mínimo peligro y que el lugar al que se traslade cumpla unas garantías suficientes para preservar la seguridad y la salud (hospitales cercanos, etc.).

Por el contrario, el sentido común nos hace recomendar la suspensión del régimen de visitas en aquellos casos en los que no se den las anteriores circunstancias: que el desplazamiento sea a otra Provincia o Comunidad Autónoma, que dicha zona sea declarada como zona de riesgo, que el menor pueda estar en contacto con personas o grupos de riesgo, que tenga alguna dolencia o afección en virtud de la cual asuma riesgos innecesarios para su salud o que el lugar donde vaya a trasladarse no cumpla con las mínimas garantías (que se encuentre aislado, que no haya hospitales, etc.).

3.- Ponderación de intereses.

Evidentemente, lo que se pretende con el Real Decreto del Estado de Alarma es preservar una situación de interés general, que es la salud pública.

Sentado lo anterior, es evidente que ese interés que se trata de preservar es un interés colectivo, el cual se encuentra por encima del interés particular de cada uno de nosotros. Razón por la cual se ha procedido a la limitación de algunos derechos individuales de los ciudadanos.

Comprendido lo anterior, a la hora de debatir entre los progenitores o a la hora de asesorar a los mismos sobre el debido cumplimiento del régimen de visitas o la suspensión del mismo, hay que ponderar esos dos intereses. En este sentido, consideramos que es claro que todos nos debemos al interés general y que, en la situación gravísima en la que nos encontramos, merece la pena hacer un esfuerzo individual cada uno de nosotros para lograr el beneficio colectivo.

Por todo ello, insistimos en lo anterior: en aquellos casos en los que se pueda llevar a cabo el intercambio del menor sin poner al mismo en una situación de mínimo riesgo, podrá darse cumplimiento a los regímenes de visitas. En cambio, ante la existencia de un mínimo riesgo para la salud del menor, debe procederse a la suspensión de su cumplimiento.

4.- Posibles acuerdos entre los progenitores.

Algunos de los acuerdos a los que pueden llegar los progenitores en caso de suspensión del régimen de visitas en interés del menor, son los siguientes:

  • Potenciar las llamadas telefónicas y las videollamadas.
  • Compensar el tiempo perdido por el progenitor perjudicado cuando todo vuelva a la normalidad.

Esperamos que este post os haya servido de ayuda. Para más info:

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