La hoja de aprecio formulada por el beneficiario fijará los límites inferiores de lo que será el justiprecio final de la finca, mientras que la hoja de aprecio de la propiedad fijará los límites superiores.

La importancia de las hojas de aprecio en los Expedientes de Expropiación Forzosa.

En el ámbito de las expropiaciones forzosas de fincas rústicas, existe un momento de trascendental importancia: la valoración que de la finca van a hacer los interesados a través de sus hojas de aprecio.

Doctrina y Jurisprudencia están de acuerdo a la hora de definir las hojas de aprecio como declaraciones de voluntad, tanto del propietario del bien como del beneficiario de la expropiación. De este modo, el primero señala lo que vale la finca y el segundo lo que está dispuesto a pagar por ella. Véase STS, Sala Tercera, de 26 de noviembre de 1987.

La finalidad de las hojas de aprecio es facilitar el mutuo acuerdo entre el expropiante y el expropiado, de manera que pueden llegar a poner fin al expediente expropiatorio mediante acuerdo. No obstante, no es esta la terminación más frecuente en este tipo de procedimientos.

Así las cosas, en caso de no lograrse tal acuerdo, las hojas de aprecio tienen como efecto fundamental que van a delimitar exactamente los valores de los bienes expropiados. De este modo, tienen un claro efecto vinculante para las partes en el futuro, ya que no podrán modificar los valores que otorgaron a las fincas expropiadas en un momento posterior.

Este efecto vinculante de las hojas de aprecio va a regir en lo sucesivo, tanto la vía administrativa –para que el Jurado Provincial de Expropiación fije el justiprecio que considere conveniente-, como en la vía jurisdiccional, en caso no estar de acuerdo con la decisión del Jurado.

De este modo, la hoja de aprecio formulada por el beneficiario fijará los límites inferiores de lo que será el justiprecio final de la finca, mientras que la hoja de aprecio de la propiedad fijará los límites superiores, de forma que el justiprecio final siempre quedará fijado entre ambos extremos.

Por todo lo anterior, aunque la Ley de Expropiación Forzosa no lo exija, siempre se recomienda que nuestra hoja de aprecio vaya avalada por la firma de un perito y adjuntando a la misma el informe pericial correspondiente.

Existen, lógicamente, algunos supuestos excepcionales que van a permitir corregir posibles errores cometidos en las hojas de aprecio formuladas (véase STS, Sala Tercera, de 12 de diciembre de 1996), sin embargo nos dedicaremos a ello en posteriores entradas.

Adrián Domingo Rodríguez.

Abogado.

La hoja de aprecio formulada por el beneficiario fijará los límites inferiores de lo que será el justiprecio final de la finca, mientras que la hoja de aprecio de la propiedad fijará los límites superiores.


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