Generalmente, cuando dos personas se enfrentan a una situación de crisis matrimonial y empiezan a valorar la solución del divorcio o la separación, pueden surgir ciertas suspicacias sobre todas las cuestiones que rodean toda ruptura: ¿quién ostentará la custodia de los niños?; ¿quién se quedará viviendo en la casa?; ¿cómo repartimos el dinero de las cuentas?; ¿qué pasa con el plan de pensiones?; ¿cómo será el régimen de visitas? y un largo etcétera, que lo único que provoca es un clima de desconfianza que muchas veces tiene como resultado la tramitación del procedimiento por la vía contenciosa, es decir, uno contra el otro y que decida el Juez.

         En este punto, queremos poner de relieve que en nuestro ordenamiento jurídico se permite la tramitación de este tipo de procedimientos por la vía del mutuo acuerdo, es decir, que los cónyuges alcancen un acuerdo sobre los efectos que tendrá su divorcio en cuanto a los hijos (patria potestad, custodia, régimen de visitas, pensiones, etc.), los bienes (cómo se repartirán los bienes en común) y en su caso, las pensiones compensatorias.

         También prevé la Ley que un procedimiento pueda iniciarse de forma contenciosa y reconducirse al mutuo acuerdo en cualquier punto del procedimiento en el que los cónyuges puedan alcanzar un consenso.

         En este post, queremos llamar la atención sobre las ventajas que la tramitación de un divorcio por la vía del mutuo acuerdo puede aportar a las partes y, en general, a la familia.

         Aunque podamos pensar que un divorcio es algo que solo afecta a los dos cónyuges, lo cierto es que tiene implicaciones que trascienden a los hijos, a familia de uno y otro, a las amistades, etc. Tratar de acordar un divorcio de mutuo acuerdo va a provocar que las decisiones sean consensuadas y, por tanto, que las implicaciones negativas que pueda tener un divorcio para las partes y para su entorno, se reduzcan considerablemente.

         Efectivamente, cuando un divorcio se tramita de forma contenciosa, en muchas ocasiones, los juicios se desarrollan con la práctica de pruebas testificales sobre hechos desagradables, que pueden enfrentar unas familias con otras, unos amigos con otros o que los hijos respiren el clima de crispación lógico de una situación de este calibre; cosa que, salvo que sea absolutamente necesario porque existe un desentendimiento absoluto, aconsejamos evitar.

         Por ello, siempre recomendamos a las partes que valoren la posibilidad de llegar a acuerdos sobre todo aquello que hay que regular con ocasión del divorcio y, si no se puede acordar el cien por cien de las medidas, por lo menos, intentarlo en una buena parte de las mismas.

         Las cuestiones a regular en los divorcios en general, son las siguientes:

         a.- El cuidado de los hijos sujetos a patria potestad de ambos.

         b.- El régimen de visitas que ostentará aquel de los progenitores con quien no vivan habitualmente.

         c.- La atribución del uso de la vivienda y el ajuar familiar.

         d.- La contribución a las cargas del matrimonio y alimentos, así como sus bases de actualización y garantías, en su caso.

         e.- La liquidación, cuando proceda, del régimen económico del matrimonio.

         d.- La pensión compensatoria.

 

         Como podemos observar, son muchas las cuestiones a determinar cuando se nos plantea un divorcio, si bien el abogado especializado en Derecho de Familia siempre debe hacer un esfuerzo para intentar que las partes se sienten en la mesa y negocien sobre cada uno de los anteriores particulares. Así como también, aconsejamos que todas aquellas personas que se encuentren ante una crisis matrimonial y planteen el divorcio como solución, hagan un esfuerzo importante por dejar a un lado los resentimientos y las cuestiones estrictamente personales para intentar llegar a acuerdos sobre todas o alguna de las medidas a regular con ocasión del divorcio.

         A título de resumen, las ventajas que conllevan los divorcios tramitados de mutuo acuerdo son las siguientes:

         1.- Rapidez en la tramitación.

         2.- Reducción de los costes económicos.

         3.- Reducción de los costes personales (desgaste personal, familiar).

         4.- Adopción de soluciones satisfactorias para ambas partes.

         5.- Plena disposición sobre los acuerdos que se adopten (siempre que vayan en consonancia con los intereses superiores de los menores).

 

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