Artículo de Adrián Domingo Rodríguez sobre el nuevo código penal

No cabe duda de que el Código Penal de 1995, también conocido como Código Penal de la Democracia, era y es susceptible de las más numerosas críticas. Ni siquiera las sucesivas reformas parciales de que ha sido objeto han logrado hacer de él un texto articulado de calidad. Su mayor defecto, desde mi punto de vista, es el carácter extremadamente casuístico en la redacción de los tipos, en una ambiciosa pretensión del legislador penal de dar cobertura a todo el abanico de posibilidades que pueden surgir de un mismo supuesto típico.

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